Cuando algo se quiebra es para siempre. Cuando algo se destruye, cuando algo te lastima nada es como antes. No existe el perdón, no existen las oportunidades. Las cosas se dan una sola vez, no tienen por qué pasar dos solo porque no las supiste valorar. Pasó, lo viviste y lo perdiste, listo, no pidas más. No pidas segundas oportunidades, no pidas perdón, no sirve de nada. Cuando algo se rompe no hay nada que hacer. Te perdí o me perdiste, se queda ahí. No hay que seguir insistiendo en algo que no va. Las segundas partes no son todas buenas, está la desconfianza, el miedo de que nos vuelva a pasar lo mismo. Por eso, ya lo viviste y ya lo sufriste, se va a terminar en algún momento ¿tenés ganas de estar mal una vez más? No, hay que ponerle fin a esto. Aunque varias situaciones el perdón soluciono las cosas, hay otras que nada las soluciona.